«Queremos que el mundo vea a España como un país que respeta, que protege y que ampara los derechos humanos», indicó Pedro Sánchez
«Más de un millón» de inmigrantes presentaron los papeles para regularizar su situación en España bajo el plan lanzado por el Gobierno y que termina este martes, anunció el presidente del ejecutivo español, Pedro Sánchez, a pesar de la oposición de la derecha y la extrema derecha.
Partidario de una política de acogida, el gobierno de izquierdas que encabeza Sánchez constituye una excepción en materia de migración en la Unión Europea, a contracorriente de gran parte de sus socios.
«Queremos que el mundo vea a España como un país que respeta, que protege y que ampara los derechos humanos», indicó Sánchez este martes en su discurso sobre esta decisión que calificó de «buena» para la economía española, aunque también reconoció los «desafíos» que comporta.
Según este plan de regularización masiva, las autoridades disponen de tres meses para tramitar las peticiones y conceder —o no— a los solicitantes un permiso de residencia y trabajo válido únicamente en España.