Distrito Nacional en indefensión: costo de informalidad devora las aceras de sectores exclusivos

El auge desenfrenado de los negocios informales ha sumergido al Distrito Nacional en un peligroso estado de indefensión, tanto en términos municipales como ambientales, con una práctica, además, que ha traspasado su hábitat tradicional.

Esta expansión agresiva no respeta los espacios públicos, creando un escenario donde quien incurre en esa irregularidad actúa como si tuviese una licencia permanente, frente a una alcaldía que luce a la defensiva.

Las aceras, diseñadas originalmente para el libre tránsito de los peatones, han sido secuestradas para la venta improvisada de diferentes productos. Lo que antes era un espacio de circulación para el peatón, ahora es un mercado abierto de madera, ropa nueva y usada, inodoros usados y otras ofertas, transformando la infraestructura urbana en un obstáculo constante para el ciudadano común.

Esta problemática, en la que también incurren tiendas formales y que en años anteriores era exclusiva de sectores populares, ha pasado el umbral hacia zonas acomodadas y exclusivas de la capital dominicana.

Hoy no es extraño caminar por exclusivos sectores y encontrarse en sus aceras y calles puestos de frutas, cítricos y alimentos preparados, destinados a la gran masa laboral que hace vida en esas zonas.

En la calle Francisco Prats Ramírez, en Piantini, las famosas camionetas «plataneras» se han reinventado como puestos ambulantes de comida, desayuno y almuerzo a precios significativamente menores que los de cualquier restaurante de esa exclusiva zona.

Asimismo, el Ensanche Naco, referencia en alta cocina, no escapa a esa informalidad que altera su entorno. En plena calle Mustafá Kemal Atatürk, paralela a la 27 de Febrero y entre las calles Luis Scheker y La Tiradentes, es común ver vehículos y puestos de venta ofertando desde huevos con yuca hasta el plato del día con la “bandera dominicana» (arroz, habichuelas y carne).

Además de comer, los espacios se prestan para conversar de política y deportes entre los “comensales”. Estos establecimientos informales, a simple vista, se nota que no cumplen con las normas sanitarias establecidas, y mucho menos con las de supervisión.